Europa concentra milenios de historia, arte y gastronomía en un espacio relativamente pequeño. En pocos días podés pasar de las calles medievales de Lisboa a los canales de Ámsterdam o la arquitectura barroca de Roma.
Cada país tiene su propio ritmo, idioma y sabor. Europa es el destino ideal para quienes quieren vivir experiencias culturales profundas, conocer museos de clase mundial y disfrutar de una gastronomía de primer nivel.
El Prado, la Sagrada Família, la Rambla, el flamenco y una gastronomía que no decepciona. España tiene dos ciudades imperdibles.
El Coliseo, el Vaticano, los Uffizi en Florencia y los canales de Venecia. Italia es un museo a cielo abierto.
La Torre Eiffel, el Louvre, los cafés de Montmartre y una cultura que marcó el mundo. París siempre es una buena idea.
Portugal ofrece una Europa más accesible: tramways, fado, pastéis de nata y un corazón mediterráneo.
Canales, bicicletas, museos como el Rijksmuseum y el Van Gogh, tulipanes y una arquitectura única.
Santorini, Mykonos, la Acrópolis de Atenas y el Mar Egeo. Grecia es el sueño de cualquier viajero mediterráneo.
La temporada alta es julio–agosto: más turismo y precios más altos. Abril–junio y septiembre son ideales.
Con el pase Interrail podés moverte en tren por toda Europa con un solo ticket.
Reservá los museos más populares (Vaticano, Louvre, Sagrada Família) con antelación para evitar colas largas.
En muchos países europeos el seguro de viaje es obligatorio para obtener la visa Schengen.
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